El arte de decir no

José Rosado

Por años, intenté complacer a todos. Luego crecí.

Decir no es un arte confuso y abrumador. Solemos pensar que las personas que dicen no constantemente son negativas o que simplemente no se preocupan por los demás. Pero he descubierto que no siempre es así.

El miedo es el arma de persuasión más efectiva, y por esta razón nos cuesta tanto decir esta palabra. El miedo a ser rechazado es verdadero y siempre está al acecho. Y el resultado de este miedo es decirle sí a todos.

Decir que no es una de las habilidades menos promovidas. Su utilidad no tiene comparación, pero hay que saber utilizarla de manera elocuente, ya que decir no de manera constante pudiera traer repercusiones no deseadas.

Cuando hablo de decir no, me refiero a:

  1. Decir NO a peticiones de terceros
  2. Decirse NO a uno mismo

Decir no a peticiones de terceros

He aprendido a decir no de manera muy sutil. Nunca busco herir a los que me rodean, así que he desarrollado algunas maneras para evitar compromisos no deseados y quedar en buenos términos con la persona.

Imagina el momento en que alguien te pide que hagas algo que no quieres hacer. ¿Cómo te escapas de eso? En mi caso, hago lo siguiente:

Primero: agradezco a la persona.

Segundo: le digo que me halaga que haya pensado en mi.

Tercero: procedo a decirle que en estos momentos se me dificulta participar en la actividad y que por eso no podré asistirle. No doy explicaciones.

Cuarto (solo ti piden explicaciones): Digo la verdad: no tengo tiempo, no estoy en humor, o le digo que mis actuales compromisos no me permiten.

Nota: hay compromisos de los que no te puedes escapar. Así que no seas odioso y dile sí a esos compromisos.

decirse no a uno mismo

Decirle no a los enojos, a las riñas, a las obsesiones innecesarias y a las discusiones casuales es un acto que considero casi heroico.

Peco constantemente de dejarme llevar por las emociones del momento. Le he dedicado mucho tiempo y esfuerzo al aprendizaje de autocontrol, pero todavía me falta.

Decirse no a uno mismo es mucho más difícil que decirle no a otra persona.

Pero es posible.

Una manera práctica de decirse no a uno mismo es realizándose preguntas. Las preguntas más poderosas son las que comienza con «por qué». Estas preguntas apelan a nuestra identidad y pocas cosas son más importantes que nuestra identidad.

Los seres humanos somos sentimentales. Nos dejamos llevar constantemente por los sentimientos. Por tanto, no exista técnica o pensamiento infalible que nos aleje de los sentimientos no deseados. Pero sí hay formas muy buenas para iniciar un proceso de autocontrol y de realizar el acto de decirse NO a uno mismo.

Cuando estés haciendo algo que consideras inapropiado, realízate alguna de estas preguntas:

  • ¿Por qué estoy haciendo esto?
  • ¿Qué puedo hacer en este momento para que mi día sea mejor? (esta es mi pregunta favorita, ya que me invita a la acción.)
  • ¿Por qué estoy tan molesto y qué puedo hacer para alegrarme?
  • ¿Cómo puedo mejorar mi humor?

El arte de decirse NO a uno mismo es práctico. Así que responder unas cuantas preguntas no es suficiente.

De mi parte, suelo: meditar, respirar, escribir, trabajar, leer, y, por encima de todo, NO tomarme muy en serio.

Decir NO es una de las maneras más prácticas de ahorrar tiempo, de llevar una vida más tranquila, de disfrutar los momentos con mayor intensidad y de auto descubrirse.

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